El término Ecología Emocional al que dieron vida M. Mercè Conangla y Jaume Soler, cofundadores de ÀMBIT: Instituto para el Crecimiento Personal de Barcelona, surge al cuestionarse el impacto de las emociones en nuestras vidas y la influencia en el mundo exterior. En su libro “Ecología emocional: el arte de transformar positivamente las emociones” construyen un paralelismo entre la gestión de las emociones y la gestión de los residuos, valorando el impacto global de una incorrecta gestión.
Defienden la importancia de aprender a gestionar nuestras emocionas para llegar a un crecimiento personal y a la mejora de las relaciones. Si no estamos bien con nosotros mismos también contaminamos nuestro entorno.
Si ya el concepto de “inteligencia emocional” contemplaba el conocimiento de las emociones, propias y ajenas, y la habilidad para manejarlos, este nuevo concepto añade la responsabilidad, somos nosotros los que elegimos el camino de nuestras vidas; y el concepto de impacto global, porque la gestión de nuestras emociones afecta a nuestro entorno, a las personas que nos rodean.
Ecología Emocional se define como:
El arte de gestionar nuestras emociones de tal forma que la energía que éstas generan sea dirigida a nuestro crecimiento personal, a la mejora de nuestras relaciones interpersonales y a la construcción de un mundo más armónico y solidario.
Leyes de la Ecología Emocional:
Ley de la diversidad y riqueza de afectos: Nuestra vida afectiva depende de su diversidad y riqueza
Ley de la interdependencia afectiva: Todas las formas de vida dependen entre sí. Nadie es emocionalmente autosuficiente.
Ley de la gestión ecológica de los recursos afectivos: Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. Debemos tener en cuenta el principio de aprovechamiento de la energía psicoecoafectiva o sostenibilidad.
Además hay una serie de pautas para la gestión ecológica de las emociones con el fin de mantener relaciones gratificantes basadas en el amor y la libertad.
Ley de la autonomía: Ayúdate a ti mismo y todos te ayudarán
Ley de la prevención de dependencias: No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos
Ley del boomerang: Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo
Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: No hagas a los demás aquello que quieres para ti, pueden tener gustos diferentes
Ley de la moralidad natural: No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti
Ley de la autoaplicación previa: No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo
Ley de la limpieza relacional: Tenemos la responsabilidad de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que dificultan nuestro crecimiento personal
Podéis encontrar más información en su web Ecología Emocional
















