Sí que nos afecta, tanto sus efectos como sus causas. Lo confirma una investigación franco-americana publicada en
la revista Nature, entre
2003 y 2010; según ésta los océanos han aumentado 12 mm debido al deshielo de los
casquetes polares, así como de los picos y glaciales de todo el mundo. A esto datos
hay que sumar 7 mm, de las aguas llegadas al mar debido al deshielo de la capa
superficial de Groenlandia.
Éste es uno de los síntomas del calentamiento del planeta y, entre sus causas se encuentra la
emisión de CO2 resultante de la combustión de la gasolina que mueve a los automóviles, aviones, barcos y que se usa en fábricas. A su vez esta causa es responsable del pésimo aire que respiramos, en general, y en las las ciudades, en particular.
La insana y tóxica contaminación ambiental rebasa los límites permitidos de polución en Barcelona, Madrid o Palma de Mallorca. Y por más moratorias que pidan sus respectivos Ayuntamientos, pende sobre nuestras cabezas una multa de la Unión Europea por haber incumplido dichos límites entre 2010 y 2011, que acabaremos pagando los ciudadanos, incluso aquellos que nos desplazamos en bicicleta o a pie.
La insana y tóxica contaminación ambiental rebasa los límites permitidos de polución en Barcelona, Madrid o Palma de Mallorca. Y por más moratorias que pidan sus respectivos Ayuntamientos, pende sobre nuestras cabezas una multa de la Unión Europea por haber incumplido dichos límites entre 2010 y 2011, que acabaremos pagando los ciudadanos, incluso aquellos que nos desplazamos en bicicleta o a pie.

















