lunes, 12 de noviembre de 2012

No es milenio para huelgas.

Esta entrada ha sido escrita por nuestro colaborador Daniel Jimenez, redactor de Noticias Positivas


Ahora que se prepara una nueva convocatoria de huelga general para el 14 de noviembre, los voceros mediáticos de los recortadores vuelven a decir que es una "irresponsabilidad" hacer una huelga "con la que está cayendo".
 Más porque esta huelga va a perjudicar a la "Marca España" en unos momentos en los que lo que hay que hacer es "arrimar el hombro".


Argumentos nada nuevos, dicho sea de paso. Ya fueron hits en las anteriores huelgas de esta crisis. La primera, todavía con el gobierno Zapatero, fue en Septiembre de 2010, y se convocó como resultado de la pésima reforma laboral de los socialistas. En los tiempos en los que comenzaba dicha negociación, escribí un texto que se difundió de forma masiva por las redes sociales, y que de hecho fue uno de los más leídos a nivel nacional en Menéame <http://www.meneame.net/story/reforma-laboral-diaz-ferran-no-nombrepasalo> a finales del año 2009.
En dicho artículo recordaba que "En España se han producido cinco reformas laborales en los últimos veinticinco años. Todas y cada una de ellas han caminado siempre en la misma dirección: más facilidad para despedir y menos derechos laborales. A pesar de que ninguna de estas reformas ha demostrado ser efectiva, lo que pone en evidencia al sacrosanto dogma neoliberal, nadie parece estar dispuesto a buscar otros caminos". El párrafo sigue vigente, tal vez más que antes. De hecho, hay que añadir dos nuevas reformas laborales que refuerzan mi tesis. Una con Zapatero y otra con Rajoy, y seguimos en las mismas: no se crea empleo, pero sí se crean despidos.

  A pesar de que ya son casi treinta años transitando este camino de reformas malogradas, no es el momento de hacer huelga, nos dicen los voceros del poder. Les preguntaría si hay que esperar otros treinta años más y no sé cuántas "reformas". El entrecomillado es para hacer notar que, cuando dicen reforma, quieren en realidad hacer referencia a la fórmula mágica antes mencionada: más despidos, menos derechos  laborales. Con el añadido además de que, como dije en el artículo del 2009: "Todos los derechos que perdamos ahora, no los volveremos a recuperar después". Al contrario, en esta crisis económica, cada pérdida de derechos se presenta cada vez más como el preludio de una nueva pérdida todavía mayor.
   Ante este panorama, yo le haría una pregunta a los turíferos que bendicen  con incienso cada paso hacia el abismo de los recortadores: ¿hasta cuándo tenemos que seguir perdiendo para que sea el momento de protestar? Pero no, mejor no preguntarles a ellos, porque ya sabemos la respuesta. Mucho más acertado será que preguntemos a las víctimas de esas políticas, es decir, a ese 99% que sufre sin rechistar, rechistando muy bajito, su propio sacrificio. ¿Hasta cuándo piensas seguir perdiendo antes de rebelarte? Y recuerda que de la respuesta depende no solo tu futuro, también el de tushijos, si es que las circunstancias económicas te dejan tenerlos.

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